"Renault: Préparé à Tout"
A pesar de la incertidumbre tecnológica, del mercado, los malos resultados financieros, la inseguridad jurídica y la competencia asiática, una marca europea está sabiendo encajar los golpes...
... y se prepara para contraatacar.
El Grupo Renault, en el ejercicio fiscal 2024, sufrió unas pérdidas del 68,5% de beneficios con respecto al año anterior, cifrando aún así su neto en 752 millones de euros.
De esas pérdidas de beneficios tiene mucho la culpa la situación de la japonesa Nissan, socia de La Regiè, a la que han estado inyectando dinero para evitar, sin éxito, su situación de quiebra técnica actual.
Restado ese montante, quedaría por justificar aproximadamente un 40% de pérdidas, siendo una pequeña parte achacable a unas ventas inestables y el resto, que es lo que nos interesa, a una fuerte inversión que hace que la marca del rombo se presente, en el 2025, como un fabricante “préparé à tout”, es decir, preparado para todo.
Su estrategia de marca Renaulution ha puesto los pilares sobre los que la siguiente, llamada Futurama, debe crecer.
Así, los directivos de la marca han decidido que su éxito pasa por ofrecer de todo para todos (o casi de todo, como Uber eats…) para que cualquier cambio presente o futuro les coja con los deberes hechos.
Comenzaron creando la división de motores térmicos denominada Horse, encargada de seguir desarrollando mecánicas de combustión clásicas e investigando nuevas fórmulas, lo que les ha llevado recientemente a firmar un acuerdo con la empresa española Innengine, autores de un curioso propulsor rotativo de un único tiempo, muy interesante como generador.
Por supuesto, mantienen y mejoran los bloques de gasóleo BlueDCi para su gama comercial. No han querido cometer el mismo error que Citroën con su Berlingo…
De esta manera, la marca queda en una buena posición por si la prohibición de motores de combustión de 2035 se retrasa o queda sin efecto.
Así mismo, desde hace varios años vienen suscribiendo acuerdos con diversas empresas relacionadas con el combustible hidrógeno, de hecho, no hace demasiado nos presentaron su proyecto de “hidrolinera modular”. Si el futuro va por ahí, también tienen cubierto ese flanco.
Entretanto, para configurar su gama actual, han escuchado al mercado.
El híbrido es el nuevo diesel, y parece funcionar en cualquier segmento. Así, desde Clìo a Espace, pasando por Captur, Symbioz, Austral y Rafale, todos los productos Renault están disponibles con dicha tecnología que, por otro lado, es la que mayor crecimiento de ventas viene experimentando tras la pandemia.
Su posición en el mercado ahora mismo podría equivaler a la de Toyota, salvando algunas diferencias, como que los franceses han decidido prescindir –casi por completo- del escalón intermedio de los híbridos con enchufe, una decisión muy osada pero creo que acertada. A día de hoy, únicamente el Rafale 4x4 ofrece esa opción. Ninguno más.
Porque no nos engañemos, según los últimos estudios ese tipo de vehículo se vende por la pegatina, ya que casi nadie lo recarga en un enchufe. Añadir que sus datos de consumo y emisiones son tan “relativos” que en breve se someterán a una nueva prueba que, es muy probable que además de modificar muy al alza sus cifras, demuestre que juntar propulsión eléctrica y térmica es como echar agua al champán: hacer de dos cosas buenas… una regular.
Por ese lado Renault no va a ir. Lo consideran un callejón sin salida.
Pero si quieres un eléctrico, vas a tener donde elegir.
Tras sus pinitos con el Zoe, el Fluence y el simpático Twizy la cosa se puso seria con el Megane E-Tech y posteriormente con Scenic. Sin embargo, sus ventas están resultando más –o menos- que discretas. Al fin y al cabo, es un coche normal con otro tipo de tecnología, una con sus luces y sus sombras.
Esto ha cambiado con la nueva ola “revival”, esa que nos ha devuelto el R5, el R4 y que en breve hará lo mismo con el Twingo (el original, no el último, que era un Smart). Todos en formato eléctrico. Todos para un público nostálgico y con algo de dinero en el bolsillo. Una nueva generación de automóviles con tanto encanto que dará igual su tecnología de propulsión. Te compras un 5 porque quieres un 5, no un coche eléctrico.
Coches bonitos, simpáticos, evocadores, con suficiente autonomía para salir de la ciudad –sin excesos- y que se carguen en poco tiempo. Por supuesto, con un precio “asequible” dentro de lo carísimos que son todos los coches hoy en día.
Creo que esta gama va a ser un éxito, con permiso del nuevo Fiat Panda, menos “vintage” pero muy atractivo y con mecánicas híbridas disponibles.
En este campo, el de los eléctricos, también es llamativo como Renault pasa absolutamente de los coches grandes. Y es que son un absurdo, ciertamente.
Pero sí que hay furgonetas, aunque sus ventas sean testimoniales.

Conclusión: los de Paris tienen presencia en cada flanco. Combustión, combustibles alternativos, híbridos y eléctricos.
Pero no se han detenido ahí.
Dacia, la opción económica del fabricante, está inmersa en un inteligente proceso de poner en valor su marca, para distinguirse de la oferta China. Un planteamiento que les ha llevado hasta a correr el rally Dakar, y que ha convertido al Duster en un SUV de lo más competitivo. Por no hablar que sus coches siguen pudiendo funcionar con GLP. Otra casilla cubierta.
Alpine se apoya en la exclusividad de su A110, mientras dure, al tiempo que oferta su B290 (un R5 con esteroides) que sé que algunos, a pesar de su resistencia a lo eléctrico, estarían encantados de aparcar en su garaje. Y en breve presentarán un SUV deportivo a pilas. Pero no sé, es la marca dentro del grupo que veo más floja.
Con todo, que no es poco, queda patente como esta gente de más allá de los Pirineos han ido poco a poco posicionándose de manera ventajosa en cada escenario posible.
Ahora que no venga algo que lo cambie absolutamente todo, que por fin los coches vuelen y sean nucleares y supersónicos. No sé. Pero de la misma manera cabe la posibilidad de alguien, en algún sótano oscuro de la sede de marca, también haya pensado en ello.
El Grupo Renault, en el ejercicio fiscal 2024, sufrió unas pérdidas del 68,5% de beneficios con respecto al año anterior, cifrando aún así su neto en 752 millones de euros.
De esas pérdidas de beneficios tiene mucho la culpa la situación de la japonesa Nissan, socia de La Regiè, a la que han estado inyectando dinero para evitar, sin éxito, su situación de quiebra técnica actual.
Restado ese montante, quedaría por justificar aproximadamente un 40% de pérdidas, siendo una pequeña parte achacable a unas ventas inestables y el resto, que es lo que nos interesa, a una fuerte inversión que hace que la marca del rombo se presente, en el 2025, como un fabricante “préparé à tout”, es decir, preparado para todo.
Su estrategia de marca Renaulution ha puesto los pilares sobre los que la siguiente, llamada Futurama, debe crecer.
Así, los directivos de la marca han decidido que su éxito pasa por ofrecer de todo para todos (o casi de todo, como Uber eats…) para que cualquier cambio presente o futuro les coja con los deberes hechos.
Comenzaron creando la división de motores térmicos denominada Horse, encargada de seguir desarrollando mecánicas de combustión clásicas e investigando nuevas fórmulas, lo que les ha llevado recientemente a firmar un acuerdo con la empresa española Innengine, autores de un curioso propulsor rotativo de un único tiempo, muy interesante como generador.
Por supuesto, mantienen y mejoran los bloques de gasóleo BlueDCi para su gama comercial. No han querido cometer el mismo error que Citroën con su Berlingo…
De esta manera, la marca queda en una buena posición por si la prohibición de motores de combustión de 2035 se retrasa o queda sin efecto.
Así mismo, desde hace varios años vienen suscribiendo acuerdos con diversas empresas relacionadas con el combustible hidrógeno, de hecho, no hace demasiado nos presentaron su proyecto de “hidrolinera modular”. Si el futuro va por ahí, también tienen cubierto ese flanco.
Entretanto, para configurar su gama actual, han escuchado al mercado.
El híbrido es el nuevo diesel, y parece funcionar en cualquier segmento. Así, desde Clìo a Espace, pasando por Captur, Symbioz, Austral y Rafale, todos los productos Renault están disponibles con dicha tecnología que, por otro lado, es la que mayor crecimiento de ventas viene experimentando tras la pandemia.
Su posición en el mercado ahora mismo podría equivaler a la de Toyota, salvando algunas diferencias, como que los franceses han decidido prescindir –casi por completo- del escalón intermedio de los híbridos con enchufe, una decisión muy osada pero creo que acertada. A día de hoy, únicamente el Rafale 4x4 ofrece esa opción. Ninguno más.
Porque no nos engañemos, según los últimos estudios ese tipo de vehículo se vende por la pegatina, ya que casi nadie lo recarga en un enchufe. Añadir que sus datos de consumo y emisiones son tan “relativos” que en breve se someterán a una nueva prueba que, es muy probable que además de modificar muy al alza sus cifras, demuestre que juntar propulsión eléctrica y térmica es como echar agua al champán: hacer de dos cosas buenas… una regular.
Por ese lado Renault no va a ir. Lo consideran un callejón sin salida.
Pero si quieres un eléctrico, vas a tener donde elegir.
Tras sus pinitos con el Zoe, el Fluence y el simpático Twizy la cosa se puso seria con el Megane E-Tech y posteriormente con Scenic. Sin embargo, sus ventas están resultando más –o menos- que discretas. Al fin y al cabo, es un coche normal con otro tipo de tecnología, una con sus luces y sus sombras.
Esto ha cambiado con la nueva ola “revival”, esa que nos ha devuelto el R5, el R4 y que en breve hará lo mismo con el Twingo (el original, no el último, que era un Smart). Todos en formato eléctrico. Todos para un público nostálgico y con algo de dinero en el bolsillo. Una nueva generación de automóviles con tanto encanto que dará igual su tecnología de propulsión. Te compras un 5 porque quieres un 5, no un coche eléctrico.
Coches bonitos, simpáticos, evocadores, con suficiente autonomía para salir de la ciudad –sin excesos- y que se carguen en poco tiempo. Por supuesto, con un precio “asequible” dentro de lo carísimos que son todos los coches hoy en día.
Creo que esta gama va a ser un éxito, con permiso del nuevo Fiat Panda, menos “vintage” pero muy atractivo y con mecánicas híbridas disponibles.
En este campo, el de los eléctricos, también es llamativo como Renault pasa absolutamente de los coches grandes. Y es que son un absurdo, ciertamente.
Pero sí que hay furgonetas, aunque sus ventas sean testimoniales.

Conclusión: los de Paris tienen presencia en cada flanco. Combustión, combustibles alternativos, híbridos y eléctricos.
Pero no se han detenido ahí.
Dacia, la opción económica del fabricante, está inmersa en un inteligente proceso de poner en valor su marca, para distinguirse de la oferta China. Un planteamiento que les ha llevado hasta a correr el rally Dakar, y que ha convertido al Duster en un SUV de lo más competitivo. Por no hablar que sus coches siguen pudiendo funcionar con GLP. Otra casilla cubierta.
Alpine se apoya en la exclusividad de su A110, mientras dure, al tiempo que oferta su B290 (un R5 con esteroides) que sé que algunos, a pesar de su resistencia a lo eléctrico, estarían encantados de aparcar en su garaje. Y en breve presentarán un SUV deportivo a pilas. Pero no sé, es la marca dentro del grupo que veo más floja.
Con todo, que no es poco, queda patente como esta gente de más allá de los Pirineos han ido poco a poco posicionándose de manera ventajosa en cada escenario posible.
Ahora que no venga algo que lo cambie absolutamente todo, que por fin los coches vuelen y sean nucleares y supersónicos. No sé. Pero de la misma manera cabe la posibilidad de alguien, en algún sótano oscuro de la sede de marca, también haya pensado en ello.